Psicología infanto-juvenil basada en evidencia

TCA en adolescentes

Preocupación constante por el peso o la figura. Cambios importantes en lo que come o cómo come. Comentarios negativos sobre su cuerpo que se repiten con demasiada frecuencia. Evitar comer con otros o salir a celebraciones.

Los trastornos de conducta alimentaria en adolescentes no son solo "una fase" ni una cuestión de vanidad. Tienen causas complejas y factores de mantenimiento concretos — y cuanto antes se interviene, mejor es el pronóstico.

"La relación con la comida en un adolescente con TCA no es el problema en sí mismo — es la expresión de algo más profundo que merece atención."

En Vibar trabajamos con el adolescente y con la familia, abordando tanto la conducta alimentaria como los factores emocionales que la mantienen.

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Nuestro enfoque

¿Cómo trabajamos los TCA en adolescentes?

Evaluamos el patrón alimentario, los factores emocionales asociados y el impacto en la vida del adolescente. También valoramos si es necesario un seguimiento médico paralelo.

La intervención trabaja en varios niveles: normalización de la conducta alimentaria, trabajo sobre la relación con el propio cuerpo y la autoestima, y regulación emocional — porque los TCA casi siempre tienen una función emocional que no se puede ignorar.

Los padres reciben orientación sobre cómo actuar en torno a la comida en casa sin generar más tensión y cómo apoyar al adolescente sin que se sienta vigilado.

Cómo se mantiene un TCA

01

Insatisfacción corporal

Las verbalizaciones negativas sobre el propio cuerpo generan malestar y la búsqueda de control a través de la alimentación.

02

Restricción o conducta compensatoria

El control sobre la comida genera una sensación de logro o de alivio que refuerza la conducta.

03

Pérdida de control o ciclo culpa

La restricción lleva a pérdidas de control, que generan culpa, que llevan a más restricción.

04

Aislamiento y refuerzo del patrón

La evitación de situaciones sociales y la preocupación constante refuerzan el ciclo y lo hacen más difícil de romper.

Lo que puede estar pasando

Señales frecuentes

Preocupación excesiva por el peso o la figura

Verbaliza de forma constante y repetida preocupaciones sobre el peso, la figura o la alimentación. La cantidad de tiempo dedicado a estas preocupaciones va mucho más allá de lo habitual para su edad.

Cambios importantes en los hábitos alimentarios

Restricción severa de la ingesta, eliminación de grupos de alimentos, períodos de comer muy poco seguidos de episodios de comer mucho. Cambios que no tienen justificación médica.

Conductas compensatorias

Ejercicio excesivo para "quemar" lo que ha comido, saltarse comidas, uso de laxantes o vómitos. Estrategias para controlar el peso que implican un riesgo real para la salud.

Evitación social relacionada con la comida

No querer ir a celebraciones o comidas con amigos, inventar excusas para no comer en familia, comer de forma diferente cuando está solo/a. La comida se convierte en una fuente de ansiedad social.

Comentarios negativos sobre el propio cuerpo

Frases frecuentes sobre estar gordo/a, sobre no gustarle cómo se ve, sobre partes del cuerpo que le generan rechazo. La forma en que habla de su propio cuerpo está muy alejada de la realidad.

Cambios de humor vinculados a la alimentación

Estado de ánimo muy variable según lo que ha comido: culpa y malestar después de comer, alivio o sensación de control cuando restringe. Las emociones están muy ligadas a la conducta alimentaria.

Lo que más nos preguntan

Dudas frecuentes

¿Cómo sé si es un TCA o simplemente hace dieta?

La diferencia está en la intensidad y el impacto. Hacer dieta o preocuparse por la alimentación es frecuente en la adolescencia. Cuando la preocupación es constante e intensa, interfiere con la vida social, o hay conductas compensatorias, merece una evaluación profesional.

¿Cómo abordo el tema con mi hijo/a?

Con mucha calma, sin hablar de peso ni de comida, y desde la preocupación genuina ("te noto preocupado/a", "quiero entenderte"). Los adolescentes suelen percibir enseguida cuando el adulto tiene un objetivo concreto y pueden cerrarse. En terapia podemos orientaros sobre cómo iniciar la conversación.

¿Necesita ser atendido también por un médico?

En muchos casos sí. Cuando hay restricción severa, pérdida de peso significativa o conductas compensatorias, es fundamental un seguimiento médico paralelo. Trabajamos de forma coordinada con otros profesionales cuando el caso lo requiere.

¿Los adolescentes con TCA pueden hacer terapia con éxito?

Sí. La intervención temprana marca una gran diferencia en el pronóstico. Los TCA responden bien al tratamiento cuando se aborda de forma integral, trabajando tanto la conducta alimentaria como los factores emocionales que la mantienen.

¿Tienen que participar los padres?

Generalmente sí, aunque el grado de implicación depende de la edad del adolescente y de las características del caso. Los padres necesitan orientación sobre cómo responder a la conducta alimentaria en casa y cómo apoyar sin generar más tensión.

¿Se puede hacer terapia online?

Sí. La terapia online es una opción válida, especialmente para adolescentes que tienen más facilidad para conectar desde ese formato.

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