Psicología infanto-juvenil basada en evidencia

Depresión infantojuvenil

Ya no quiere hacer nada. Se ha aislado de sus amigos. Parece cansado/a aunque no haya hecho nada. Ha perdido el interés por actividades que antes le encantaban. A veces está más irritable que triste.

La depresión en niños y adolescentes no siempre se parece a la depresión adulta. Puede manifestarse como irritabilidad, aislamiento, cambios de comportamiento o descenso del rendimiento antes que como tristeza visible. Reconocerla es el primer paso para poder ayudar.

"Los menores con depresión no siempre saben que la tienen. Saben que algo no va bien, que no se sienten como antes, que las cosas que antes valían ya no valen."

En Vibar trabajamos con el menor y con la familia para recuperar el bienestar y reactivar la vida que el estado de ánimo bajo ha ido apagando.

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Nuestro enfoque

¿Cómo trabajamos la depresión infantojuvenil?

Evaluamos qué factores están manteniendo el estado de ánimo bajo: el nivel de actividad, el aislamiento, los patrones de conducta verbal, el sueño, la situación familiar y escolar.

La intervención incluye activación conductual — recuperar gradualmente actividades que generan bienestar — y trabajo sobre los patrones de conducta que refuerzan el estado de ánimo bajo.

Los padres aprenden cómo apoyar la activación del menor sin forzar, cómo responder a los momentos difíciles y cómo crear un entorno que facilite la recuperación.

El ciclo de la depresión en menores

01

Estado de ánimo bajo

Tristeza, apatía o irritabilidad persistente. La energía y la motivación disminuyen.

02

Reducción de actividades

El menor deja de hacer cosas: deporte, amigos, aficiones. "No tengo ganas."

03

Menos fuentes de bienestar

Al reducirse la actividad, se reducen las oportunidades de experimentar emociones positivas.

04

El estado de ánimo baja más

El ciclo se retroalimenta. La inactividad profundiza el estado de ánimo bajo.

Lo que puede estar pasando

Señales frecuentes

Tristeza persistente o irritabilidad

Un estado emocional bajo que no mejora. En niños y adolescentes, la depresión puede manifestarse más como irritabilidad, mal humor o reactividad que como tristeza visible.

Pérdida de interés por lo que antes disfrutaba

Deja de querer hacer actividades que antes le gustaban: deportes, videojuegos, quedar con amigos. Lo que antes le motivaba ya no le genera ilusión.

Aislamiento social

Se queda en casa, rechaza ver a amigos, deja de participar en actividades grupales. El aislamiento refuerza el estado de ánimo bajo y reduce las oportunidades de sentirse bien.

Cambios en el sueño o el apetito

Duerme mucho más de lo habitual o tiene dificultad para dormir. Come mucho menos o más que antes. Cambios significativos en los patrones básicos.

Fatiga y falta de energía

Parece agotado/a aunque no haya hecho nada. Le cuesta levantarse, hacer las tareas cotidianas o mantener el ritmo que antes llevaba sin dificultad.

Comentarios pesimistas sobre el futuro

Frases como "nada tiene sentido", "las cosas no van a mejorar", "para qué intentarlo". Una visión negativa persistente sobre sí mismo, el mundo y el futuro.

Lo que más nos preguntan

Dudas frecuentes

¿Los niños pueden tener depresión?

Sí. La depresión puede aparecer en la infancia y la adolescencia, aunque su expresión es diferente a la adulta. En niños es frecuente que predomine la irritabilidad sobre la tristeza, y los cambios de comportamiento pueden ser la señal más visible.

¿No es simplemente una fase?

Los altibajos emocionales son normales en el desarrollo, especialmente en la adolescencia. Cuando el estado de ánimo bajo es persistente (más de dos semanas), intenso e interfiere con la vida cotidiana, no es "una fase" y merece atención.

¿Cómo se trabaja la depresión en niños y adolescentes?

El tratamiento combina activación conductual (aumentar gradualmente actividades que generen bienestar), trabajo sobre los patrones de conducta que mantienen el estado de ánimo bajo y, cuando es necesario, intervención familiar. Todo adaptado a la edad y al perfil del menor.

¿Necesita medicación?

En muchos casos no. La intervención psicológica es el tratamiento de primera línea en menores. Si hay indicación de valoración psiquiátrica, os orientaremos al respecto.

¿Tienen que venir los padres también?

Sí, la familia es una parte fundamental del proceso. Los padres aprenden cómo apoyar al menor en casa, cómo fomentar la activación y cómo evitar respuestas que puedan mantener el estado de ánimo bajo.

¿Se puede hacer terapia online?

Sí. La terapia online es una opción válida y efectiva para trabajar la depresión en adolescentes y en el trabajo con los padres.

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