Psicología infanto-juvenil basada en evidencia

Duelo en niños y adolescentes

La pérdida de un abuelo, de una mascota querida, de un familiar cercano. Una separación familiar. Un cambio de colegio o de ciudad. Los niños también viven pérdidas — y aunque las procesan de forma diferente a los adultos, el dolor es igualmente real.

El duelo infantil no siempre se parece al duelo adulto. Los niños pueden parecer que lo superan rápidamente, pero el proceso puede estar ocurriendo de formas más silenciosas: cambios de comportamiento, regresiones, miedos nuevos, dificultades escolares.

"Los niños no necesitan que les salvemos del duelo. Necesitan que les acompañemos a través de él, con honestidad y con presencia."

En Vibar trabajamos con el menor y con la familia para que el duelo pueda vivirse y elaborarse de una forma que no deje heridas sin cerrar.

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Nuestro enfoque

¿Cómo trabajamos el duelo infantil?

Evaluamos cómo está viviendo el menor la pérdida, qué comprensión tiene de lo ocurrido y cómo está respondiendo la familia. El duelo es un proceso individual y familiar.

Con el menor, utilizamos herramientas adaptadas a su edad: el juego, el dibujo, la narración. El objetivo es que pueda expresar sus emociones, comprender lo que ha pasado y encontrar su propia forma de llevar la pérdida.

Con los padres, trabajamos cómo hablar con su hijo/a sobre la muerte o la pérdida, cómo responder a sus preguntas y cómo acompañar el proceso en casa.

Cómo varía el duelo según la edad

01

Hasta los 5-6 años

No comprende la permanencia de la muerte. Preguntas repetidas, juego sobre la muerte, regresiones temporales.

02

6 a 9 años

Empieza a comprender que la muerte es permanente. Puede aparecer mucho miedo a perder a otros seres queridos.

03

9 a 12 años

Comprensión más adulta de la muerte. Puede haber mucha tristeza, pero también intentos de parecer que está bien.

04

Adolescencia

El duelo puede expresarse como cierre emocional, cambios de conducta o búsqueda de sentido. La red de iguales es importante.

Lo que puede estar pasando

Señales frecuentes

Preguntas repetidas sobre la pérdida

Preguntar una y otra vez por la persona fallecida, por qué murió, si volverá, si ellos también van a morir. Las preguntas forman parte del proceso de comprensión — necesitan respuestas honestas y adaptadas a su edad.

Negación o minimización

El menor actúa como si la pérdida no hubiera ocurrido, habla de la persona como si siguiera viva o no quiere hablar del tema. No es negación patológica — es una forma de procesar lo que todavía no puede asimilar.

Cambios en el comportamiento o el humor

Más irritable, más ansioso, más retraído. Cambios en el sueño, en el apetito o en el rendimiento escolar que aparecen después de la pérdida.

Miedos nuevos relacionados con la muerte

Miedo intenso a que los padres también mueran, a enfermar, a quedarse solo/a. Los miedos pueden aparecer con fuerza después de una pérdida significativa.

Regresiones en el desarrollo

Volver a comportamientos de etapas anteriores: mojar la cama de nuevo, hablar como cuando era más pequeño/a, pedir cosas que hacía tiempo que había dejado de pedir. Es una respuesta normal al estrés emocional.

Dificultad para hablar de lo ocurrido

Bloqueo emocional o resistencia a hablar de la persona que ha perdido. Especialmente en adolescentes, el duelo puede expresarse como cierre emocional o a través de conductas en lugar de palabras.

Lo que más nos preguntan

Dudas frecuentes

¿Los niños entienden la muerte?

La comprensión de la muerte es progresiva y varía mucho según la edad. Los niños más pequeños no comprenden su carácter permanente, lo que puede llevarles a hacer preguntas que sorprenden a los adultos. Es importante responder con honestidad y con palabras adaptadas a su nivel de comprensión.

¿Debo proteger a mi hijo/a de la pérdida?

Intentar proteger a los niños de la realidad de la muerte suele generar más confusión y ansiedad que información. Los niños necesitan saber lo que ha pasado —de forma adaptada— para poder procesar el duelo.

¿Cuándo es necesaria la ayuda profesional?

El duelo es un proceso normal que no siempre requiere intervención profesional. Cuando el malestar es muy intenso y persistente, interfiere significativamente con la vida del menor o hay señales de que el niño no está pudiendo procesar la pérdida, la ayuda psicológica puede ser muy valiosa.

¿Cómo trabajáis el duelo con niños?

A través de herramientas adaptadas a su edad: el juego, las historias, el dibujo o la conversación. El objetivo es que el menor pueda expresar lo que siente, entender lo que ha ocurrido y encontrar formas de llevar la pérdida sin que le impida vivir.

¿Se trabaja también con los padres?

Sí. Los padres también están en duelo y necesitan orientación sobre cómo hablar con sus hijos, cómo responder a sus preguntas y cómo acompañar el proceso.

¿Se puede hacer terapia online?

Sí. La terapia online es válida tanto para el trabajo con el menor como con los padres.

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