Psicología infanto-juvenil basada en evidencia

Ansiedad infantil

Dolores de tripa antes del colegio. Preguntas repetidas sobre si algo malo va a pasar. Miedo a separarse que no desaparece con la edad. Negativa a ir a actividades que otros niños hacen sin dificultad.

La ansiedad en la infancia no siempre se parece a la ansiedad adulta. A menudo se expresa a través del cuerpo, de la conducta o de la irritabilidad. Y aunque los miedos evolutivos son normales, cuando el malestar es intenso, persistente e interfiere con el día a día, merece atención.

"Los niños no eligen tener miedo. Lo que sí podemos hacer es ayudarles a aprender que pueden manejarlo — y enseñarles las herramientas para hacerlo."

En Vibar trabajamos con un análisis individualizado de qué mantiene la ansiedad en el caso concreto de vuestro hijo/a, implicando a la familia en todo el proceso.

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Nuestro enfoque

¿Cómo trabajamos la ansiedad infantil?

Empezamos con una evaluación que incluye tanto al niño/a como a los padres, para entender qué situaciones activan la ansiedad, qué la mantiene y cómo está afectando a la dinámica familiar.

La intervención combina exposición gradual a las situaciones temidas con trabajo sobre las conductas de evitación y las estrategias familiares que, sin querer, pueden estar reforzando el miedo.

El objetivo no es que el niño no sienta nunca miedo — eso es parte de la vida. Es que el miedo no decida por él o ella.

Cómo se mantiene la ansiedad infantil

01

Situación activadora

El colegio, una separación, un lugar nuevo. La alarma se activa aunque no haya peligro real.

02

Malestar y conducta de evitación

El niño llora, se queja físicamente o se niega. Los padres ceden para aliviar el malestar.

03

Alivio inmediato

Evitar funciona a corto plazo: el malestar baja. El aprendizaje se refuerza.

04

El miedo se mantiene

Sin exposición, no hay oportunidad de aprender que la situación es manejable. El ciclo continúa.

Lo que puede estar pasando

Señales frecuentes

Quejas físicas sin causa médica

Dolores de tripa, de cabeza o náuseas que aparecen justo antes de ir al colegio, a cumpleaños o a cualquier situación que genera activación. El cuerpo expresa lo que aún no tiene palabras.

Preocupaciones excesivas para su edad

Pensamientos repetitivos sobre que algo malo les va a pasar a ellos o a sus padres, sobre enfermedades, accidentes o catástrofes. El nivel de preocupación va mucho más allá de lo esperable.

Evitación de situaciones cotidianas

No querer ir al colegio, rechazar actividades extraescolares o cumpleaños, negarse a quedarse en casa de familiares. La evitación alivia a corto plazo pero hace que el mundo se vaya reduciendo.

Dificultad para separarse

Llanto intenso o rabietas al separarse de los padres, necesidad de saber en todo momento dónde están, o imposibilidad de dormir solo. El miedo a la separación interfiere con la rutina familiar.

Irritabilidad y tensión

Reacciones desproporcionadas ante situaciones cotidianas, especialmente cuando se anticipa algo que genera miedo. La ansiedad no siempre se ve — a veces se expresa como enfado o resistencia.

Dificultad para concentrarse o descansar

La preocupación constante ocupa espacio mental y dificulta el rendimiento escolar, el juego o el descanso nocturno. El niño puede parecer distraído o agotado sin causa aparente.

Lo que más nos preguntan

Dudas frecuentes

¿Es normal que los niños tengan miedos?

Sí, los miedos evolutivos son completamente normales a ciertas edades. La diferencia está en la intensidad, la duración y el grado en que interfieren con la vida cotidiana del niño y de la familia. Cuando el miedo limita lo que el niño puede hacer o genera un malestar significativo, merece atención.

¿A qué edad podéis trabajar con niños?

Trabajamos con niños a partir de los 4-5 años, aunque el formato de las sesiones se adapta mucho a la edad. Con los más pequeños, el trabajo es principalmente a través del juego y muy apoyado en los padres.

¿Tienen que venir los padres a las sesiones?

La implicación de la familia es fundamental, especialmente en niños de menor edad. El formato varía según el caso: algunas sesiones son solo con el niño, otras solo con los padres y otras de forma conjunta. Os explicaremos cómo será en vuestro caso desde el principio.

¿Cuánto tiempo tarda en mejorar?

Depende de cada caso, la edad del niño y el tiempo que lleva el patrón instaurado. En general, los niños responden bien al trabajo conductual y los cambios suelen ser progresivos y visibles en pocas semanas cuando se trabaja de forma activa.

¿Se puede hacer terapia online con niños?

Sí. La terapia online es viable, especialmente con niños mayores y adolescentes. En niños más pequeños se valora individualmente según la problemática y la edad.

¿Cómo sé si es ansiedad o simplemente es su carácter?

Es una duda muy frecuente. El temperamento influye, pero cuando el malestar es intenso y persistente y limita actividades que otros niños de su edad hacen con normalidad, merece una evaluación. No es necesario tenerlo claro antes de consultar — para eso está la evaluación.

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