Psicología infanto-juvenil basada en evidencia

Problemas de conducta

Rabietas que no cesan. Negativa constante a cualquier norma. Agresividad hacia hermanos o compañeros. Una dinámica familiar en la que el conflicto se ha convertido en el modo habitual de relacionarse.

Los problemas de conducta no son una señal de que algo va mal en el niño ni en la familia. Son patrones aprendidos que se mantienen porque funcionan: le permiten al menor obtener algo o evitar algo. El análisis funcional permite identificar exactamente qué los mantiene y cómo modificarlos.

"Detrás de cada conducta hay una función. Entender esa función es el primer paso para cambiarla."

En Vibar trabajamos con el menor y con los padres, porque son ellos los agentes de cambio más poderosos en el entorno del niño.

¡Pide tu cita!

Nuestro enfoque

¿Cómo trabajamos los problemas de conducta?

Realizamos un análisis funcional: identificamos qué antecede a la conducta, qué la mantiene y qué consecuencias tiene en el entorno. Cada caso tiene su propio patrón.

Trabajamos con los padres para que apliquen estrategias de manejo consistentes y adaptadas: cómo dar instrucciones, cómo responder a las rabietas, cómo establecer límites efectivos sin escalada del conflicto.

Con el menor, trabajamos habilidades de tolerancia a la frustración y resolución de problemas, adaptadas a su edad y nivel de desarrollo.

Por qué persisten los problemas de conducta

01

Situación activadora

Se pide al niño algo que no quiere hacer, se le niega algo o se produce un cambio no deseado.

02

Conducta problemática

Rabieta, agresión, negativa. El menor expresa el malestar de la única forma que sabe.

03

Respuesta del entorno

El adulto cede, distrae o da atención. La conducta logra su objetivo.

04

El patrón se refuerza

La conducta ha funcionado. La próxima vez, la probabilidad de que ocurra es mayor.

Lo que puede estar pasando

Señales frecuentes

Rabietas intensas y frecuentes

Explosiones emocionales que no disminuyen con la edad ni con los intentos habituales de manejo. La intensidad o la frecuencia van más allá de lo esperable para su etapa de desarrollo.

Oposicionismo persistente

Negarse sistemáticamente a seguir instrucciones de adultos, discutir todas las normas, hacer lo contrario de lo que se pide. El comportamiento es consistente y genera una tensión familiar significativa.

Agresividad hacia los demás

Empujones, golpes, insultos o amenazas hacia padres, hermanos o compañeros. La agresividad como respuesta habitual ante la frustración o el conflicto.

Dificultad para tolerar la frustración

Reacciones desproporcionadas ante un "no", ante un cambio de planes o ante no ganar un juego. La baja tolerancia a la frustración impacta en la vida escolar y familiar.

Comportamiento muy diferente según el contexto

Portarse muy diferente en casa que en el colegio, o viceversa. Esta variabilidad es relevante y da información sobre qué factores están manteniendo el comportamiento.

Mentiras o conductas manipuladoras

Mentir de forma frecuente para evitar consecuencias, o manipular a los adultos para obtener lo que quiere. No es maldad — es una estrategia aprendida que funciona.

Lo que más nos preguntan

Dudas frecuentes

¿Es mi hijo/a "malo" o tiene un problema?

Ninguna de las dos. Los problemas de conducta son patrones aprendidos que se mantienen porque funcionan: le permiten al niño conseguir algo (atención, evitar una tarea, obtener un objeto) o evitar algo desagradable. La terapia analiza qué función cumple la conducta y trabaja para modificar los factores que la mantienen.

¿Qué papel tienen los padres en la terapia?

Un papel central. Los problemas de conducta se producen y se mantienen en el contexto de las interacciones cotidianas, por lo que el trabajo con los padres es fundamental. Les ayudamos a entender el funcionamiento de la conducta y a aplicar estrategias de manejo consistentes y efectivas.

¿Necesito un diagnóstico antes de venir?

No. No es necesario ningún diagnóstico previo. El análisis funcional nos permite entender el patrón de conducta en su contexto, independientemente de si tiene o no una etiqueta diagnóstica.

¿Y si el colegio también está teniendo problemas con mi hijo/a?

En esos casos, si la familia lo considera oportuno, podemos coordinar con el entorno escolar para que las estrategias de intervención sean coherentes en ambos contextos.

¿Cuánto tiempo lleva mejorar?

Depende de la complejidad del caso y de la consistencia en la aplicación de las estrategias. Lo habitual es que los cambios sean progresivos y que la familia empiece a notar diferencias en pocas semanas de trabajo activo.

¿Se puede hacer la terapia online?

Sí. La terapia online es especialmente cómoda para el trabajo con padres, que es la parte más importante del proceso.

¡Contáctanos!

Empieza a mejorar tu vida ahora mismo

¡Nos pondremos en contacto tan rápido como nos sea posible!